miércoles, 3 de febrero de 2010

CONSEJOS DE LA ABUELA

La otra vez vino una señora alta y corpulenta, tocó la puerta de manera desesperada e inmediatamente le abrí porque iba saliendo para las clases de la universidad, pero algo me detuvo sabía que aquí se cocía algo bueno.

Me escondí detrás de uno de los arcos y empecé a escuchar la conversación entre la señora y mi abuela.

-Comadre, comadre, tiene que ayudarme.

Le dijo la señora con la voz entrecortada y lastimera.

-Tranquilícese comadrita tome asiento.

Le dijo mi abuela en tono amical.

-Usted no sabe lo que es mi marido, es un borracho empedernido, siempre llega tarde y no se que le sucede pero cuando cruza el umbral de la puerta, empieza a golpearme. (Empezó a llorar).

Mi abuela la tranquilizó mientras le invitaba un vaso con agua.

Después de una larga conversación, estaba convencido que aquél hombre abusivo, y cavernícola era un abusivo contra aquella pobre mujer.

-Comadre vuelva mañana alguna solución le daré confié en mi. Dijo mi abuela en tono esperanzador.

Cuando se fue la comadre llorosa, no pude evitar preguntar como era de abusivo el esposo de la corpulenta, cuando mi abuela me contó que era un enano de metro y medio, con mostacho, tres cabezas más pequeño que la comadre, un gordinflón sin fuerzas, aquello era increíble, no era posible que un hombre de esas características golpeara a esa mujer.

-Lo que sucede es que la comadre es una tonta, babosa, ingenua, hacerse pegar por la pulga esa, pero ya tengo una solución para ese petizo borracho. Dijo mi abuela en tono picarón. Yo partí a la universidad.

Al día siguiente se repitió la misma escena, mientras yo salía la comadre entraba, me escondí esta vez detrás de una puerta y escuché los consejos de mi abuela.

-Mire comadre, esa pulga ahora va a aprender su lección, como le gusta tomar, y siempre viene casi en cuatro patas y así encima la pega, porque usted quiere, porque con el tamaño y las fuerzas que usted tiene cualquiera se reiría de sus situación, usted aprovechará ese estado paupérrimo de conciencia y lo esperará detrás de la puerta con una sartén en mano, y le dará la paliza que nunca ha recibido en su vida.

-Pero comadre, y al día siguiente, se dará cuenta, y me pegará, dijo la comadre muy asustada.

-Pierda cuidado comadre, al día siguiente cuando se halle golpeado, y no pueda ni levantarse, usted le dirá que se agarró a trompadas con el poste de luz de la entrada de la puerta de su casa, y así se acabará todo. Sentenció mi abuela. Las dos estallaron en carcajadas cómplices de la locura vengadora.

Al día siguiente mi abuela se levantó temprano y se arregló como si fuera a salir a la calle, desayunamos juntos mientras mi abuelo recién se levantaba y Cirila también, cuando bajamos las gradas mientras ella miraba su reloj, abrió la puerta de calle y se paró frente a esta cuando pasó la comadre tomada del brazo de un enano bigotón tomado del brazo, pero éste además tenía toda la cabeza vendada y el brazo enyesado.

-¡Comadre!, ¡compadre!, a los años, ¿pero qué ha sucedido?, interrogó mi abuela en tono preocupante.

-Nada comadre, nada sino que este mi esposo sufrió un pequeño accidente el día de ayer, como siempre pues medio borrachito, respondió en tono sarcástico la comadre.

-¡Ay!, compadre, pero que pasó, preguntó mi abuela tratando de disimular la risa.

-Si supiera comadre, si supiera, pero desde ahora ya no tomo, ya no tomo, porque ayer me enfrenté a un gigante, que gigante a una bestia de la cual no recuerdo el rostro, pero cuyos golpes me marcaron la existencia. Respondió aún adolorido el compadre.

La comadre y mi abuela se pellizcaron las piernas para evitar el ataque de risa, pero yo no podía.



¡TRANQUILO!...ES SOLO MI ABUELO

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