jueves, 10 de diciembre de 2009

TRISTE DESPEDIDA

Como de costumbre, hoy llegó el chiquillo, Coco, a la casa sujetando su mochila y se dispuso a almorzar inmediatamente, mi abuela como de costumbre lo acompaño en la mesa, siempre rogando que le cuente todas las mañoserías que hace mi abuelo en sus ratos libres. Rato después Coco intentó localizar al caduco de mi abuelo, el mismo que se encontraba ya por buen tiempo esperándolo en el patio del primer piso. Ni bien vio a Coco lo saludó de mala manera, con un insulto a groso modo denigrante, "Hola mariquita qué mierda haces ahora", cuando Coco escuchó estas palabras sintió que su corazón se partió en dos, la lisura estaba justificada, puesto que mi abuelo se llegó a enterar de la verdadera función del mocoso, SER UN PUTO CHISMOSO de sus pendejadas, y eso de tener a un chismoso a su lado, eso era lo más denigrante de un hombre, así que le ordenó en venganza que limpiara el patio, que lo barriera siete veces siete, que limpiara el jardín. Cuando mi abuela vio aquello del balcón del segundo piso gritó en señal de disconformidad apropiada, ya que a un MENOR DE EDAD NO SE LE EXPLOTA DE ESA MANERA, justo en aquellos instantes, mi abuelo, se disponía a abandonar la casa por la puerta grande, cuando al percatarse de dicho escandalete tuvo que regresar, inmediatamente "¿A dónde crees que vas Juan?", le preguntó de manera increpante mi abuela, fue en aquellos instantes que lejos de solo decir que iba a la calle, que iba a la plaza principal a mirar buenos traseros juveniles, fue que sumo a esto todo tipo de groserías, lo que el oído educado de mi respetable Abuela no había escuchado en....en ... en tres horas y media, (ya que hace tres horas había discutido salvajemente con mi abuelo), la cosa es que el nonagenario fue claro en señalar que no quería estorbos en su camino, y menos estorbos chismosos, y que si algún bastardillo, por no decir lazarillo que ya no sabe diferenciar lo que es la amistad del corre ve y dile, es decir una miserable chismosete de alcantarilla, aquél indigno que no sabe diferenciar entre lo que es tener un cómplice de andanzas y admiración de finos culos juveniles, a un pobre diablo que lo cuenta todo aumentado es que llegó a la conclusión del viejo dicho que: "es mejor andar solo que mal acompañado", esas fueron a groso modo sus conclusiones incendiarías, a más de señalar que si la permanencia del menor en dicha casona antigua era inevitable, pues que fuese barriendo siete veces siete el patio de atrás para adelante, junto con el jardín ya que lo último de su existencia sería aguantar a un chismosete de porquería, y menos si éste a su vez era un holgazán bueno para nada, que sólo lo acompañaría en resumidas cuentas lo mando a comprar pan derechito al infierno.


El pobre mocoso, más triste que asustado subió a los altos, y mi abuela simplemente le dijo que ya no viniera, que su trabajo había concluido, "Mira este viejo no tiene derecho de maltratarte y ya vez que geniecillo de porquería tiene, es mejor que te vayas y no vuelvas", fueron las palabras concretas de mi abuela. Coco nunca más regresó, fue uno más que se sumo a los menos.




¡TRANQUILO!...ES SOLO MI ABUELO

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